martes, 21 de febrero de 2012

Pregunta y respuesta

¿Opinas? Te insulto.
¿No estás de acuerdo con mis argumentos? Te vuelvo a insultar 

¿Te envidio? Te puteo.
¿Te manifiestas? Te pego.
¿Eres posesivo? Apalizas a tu mujer
¿Me molestas? Te aparto de mi camino
¿Eres diferente? Te margino

Y así, miles y miles de preguntas con respuestas que parecen de otro siglo, pero por desgracia, son actuales. 
¿No crees que todas y cada una de todas estas preguntas puede tener una respuesta que se base en el diálogo, el raciocinio y el respeto?

Yo creo que sí, y me da que vamos por mal camino. Pero esto no es más que un humilde blog sin trascendencia, y en el que no trato de aleccionar a nadie. 
Tan solo con que una persona se pare a reflexionar unos segundos(yo seré el primero), me doy por satisfecho. 

Quizás mañana pensemos las cosas dos veces antes de responder. Nos vendría bien.


jueves, 2 de febrero de 2012

Reflexiones

Piensa un segundo:


¿Y si todo lo que ves no es real?
¿Y si al salir de casa me pongo la máscara para que todo parezca perfecto?
¿Y si aparento ser feliz delante tuyo para no ahogarme en mis penas?
¿Y si mi vida es una negación constante de la realidad?
¿Y si todo son apariencias para no preocuparte?
¿Y si detrás de la roca se esconde el frágil cristal?
¿Y si por cada sonrisa que fuerzo se quiebra un pedazito de mi?
¿Y si te digo que mi almohada está empapada en lágrimas?
¿Y si soy incapaz de expresar la infelicidad?
¿Y si todavía le tengo miedo a mis miedos?


Puede que todo sean peguntas absurdas y sin respuesta, o puede que nada sea lo que parece.
Quizás todo sigue igual que antes. 
Quizás esté viviendo engañado.
Quizás lo hago para no dañarte por enésima vez.


No lo sé....
Quizás prefiero verte feliz antes que serlo yo.

domingo, 29 de enero de 2012

Nuestro eje

Si miráis atrás, veréis que en todos los momentos importantes de vuestra vida hay una cosa en común. Ya sean buenos, malos, o simplemente momentos que por alguna razón se quedaron grabados en tu cabeza, siempre hay una cosa que se repite.

En mi caso, esa constante, ese eje central en mi vida, has sido, eres, y serás tú. Si, tengo la suerte de contar con muchos y buenos amigos y no quiero despreciarlos con esto, pero tú eres especial.
La adolescencia nos unió, y a día de hoy, ese vínculo no hace más que fortalecer. Pasa el tiempo pero a la vez no dejamos que corra, estamos estancados en esa confianza que se creó en su día y que jamás se ha perdido a pesar de la distancia.

Somos capaces de compartir alegrías, pero también de compartir silencios. Nos basta con una mirada o una palabra para saber como nos sentimos. Y hemos compartido tanto, que siempre encontramos la solución.

Tengo la suerte de tenerte, y rezo por no perderte nunca, porque la verdad es que no sé que habría sido de mi vida si tú no hubieses entrado en ella.
Cada abrazo, cada palabra, cada lágrima compartida, me fueron mostrando que en ti había algo especial. Que detrás de aquella chica que siempre tenía una sonrisa en su rostro y que luchaba por ser fuerte, se escondía un corazón frágil.

Un corazón que por desgracia, había sufrido demasiado para ser tan joven, y que necesitaba más que nadie el amor de los demás. La vida ha sido injusta contigo, te ha dado golpes cuando no los merecías, y muchas veces los has sufrido en soledad. Pero ni eso ha podido contigo. Siempre has vencido, ya sea sola o con la ayuda de los que te quieren. Siempre encuentras el modo de salir adelante. Siempre tienes la palabra exacta y el abrazo perfecto. La sonrisa que es capaz de cicatrizar la herida más profunda.

Te valoro y te quiero porque has compartido los momentos más felices de mi vida, pero sobretodo, porque SIEMPRE has estado en los malos. Tus brazos siempre me han recibido, como lo hacen los brazos de un padre o una madre esperando la llegada de su hijo. 
Jamás me has negado tu ayuda, a pesar de todo lo que he hecho mal. Has secado lágrimas, pero también las has evitado. Eso es lo que te hace diferente.

De algún modo, tus rizos son la metáfora de nuestra amistad. Las cosas pueden torcerse, habrá momentos en los que estaremos arriba, y otros en los que estaremos abajo. Iremos dando tumbos como lo hace tu pelo ondulado, pero con la seguridad de que pase lo que pase, la raíz de nuestra amistad es indestructible.



Sólo puedo darte las gracias por todo lo que has hecho por mi, pedirte perdón por todo lo que te he hecho sufrir y prometerte que jamás me vas a perder.

Te prometí una entrada en el blog, pero estas cuatro frases son incapaces de resumir todo lo que hemos vivido y todo lo que te debo.

Eres mi ángel de la guarda, mi refugio, mi bienestar. Lo eres todo. Gracias por ser el eje de mi vida, tu amistad no tiene precio. Sólo se puede pagar viéndote feliz, y eso es por lo que voy a luchar por el resto de mi vida. 

T'estimo Patri!!

Y com diu la canço, recorda que..... 


"TE PROMETO QUE SIEMPRE ESTARÉ AHÍ, CUANDO TU CORAZÓN ESTÉ LLENO DE LAMENTOS Y DESESPERACIÓN. YO TE GUIARÉ. CUANDO NECESITES UN AMIGO, ENCONTRARÁS MIS HUELLAS EN LA ARENA"

martes, 24 de enero de 2012

Incontrolable

Aquel que te diga que es capaz de controlar sus sentimientos, miente. Te engaña a ti e intenta convencerse de algo que es imposible. Porque por muy fuerte que seas o aparentes serlo, las cosas afloran cuando quieren, no cuando tú se lo mandas, y en cuestión de segundos puedes pasar de no sentir absolutamente nada a estar dentro de un remolino de sentimientos desordenados del que es imposible salir. Ahora tu corazón es de cristal, y sabes que con el mínimo impacto, quedará roto en pedazos de difícil reconstrucción.


La situación sobrepasaría hasta aquel que aparenta ser frío y duro como el acero. Tu mundo desaparece de golpe. Oscurece.


Existe una pequeña parte dentro de ti que anhela gritar en busca de ayuda, pero no puedes. Abres la boca y sólo emites silencio, tus ojos son fuentes por las que derrochas la impotencia y la debilidad, y te escondes entre tus cuatro paredes, con la esperanza de que esa sábana te convierta en invisible.


Te preguntas una y otra vez qué has hecho mal, qué es lo que no te permite disfrutar de las cosas del mismo modo que el resto de la gente. Y ante tanta pregunta, tu pasado se planta frente a ti y con desafío te mira a los ojos. Le temes. Nada de lo que ves en sus retinas te trae buenos recuerdos, y sigues torturándote con la esperanza de que el dolor apague esa maldita llama. Pero no es así, sólo consigues avivar el fuego. Cada recuerdo es un trozo de leña para él.
Es entonces cuando vuelves a agarrar con fuerza esa sábana. Desaparecer se convierte en la única opción, en la última forma de acabar con esa sombra. 
Deseas que nadie tenga el placer de verte llorar.

martes, 10 de enero de 2012

Barreras

Ando sin ningún destino fijo, sólo sigo las huellas que has ido dejado en la arena, con la esperanza de que acaben y te encuentre. Pero al final de tu rastro, no te encuentro, la calidez de esa playa se convierte en un muro de hormigón que obstruye mi corazón. Se ha vuelto a levantar una barrera, un muro que hace que mis pies vuelvan a tocar el suelo y dejen de volar en tu búsqueda plagada de ilusión.


Nosotros mismos nos las imponemos, la mayoría de las veces de manera inconsciente, pero son de un realismo extremo. Nos vemos incapaces de sobrepasarlas, y aunque retrocedamos para coger carrerilla e intentar saltarlas, nos frenamos en seco cada vez que llegamos delante suyo. 
Miramos hacia arriba y nos encontramos con un muro infinito, levantado por nuestros miedos y temores.


Sentados ante esa inmensa pared, con el rostro cabizbajo, nuestros ojos reflejan tristeza, impotencia y resignación por no encontrar la manera de seguir avanzando. 


Por experiencia, he estado muchas veces delante de estos muros levantados por nuestros miedos más profundos, y las primeras veces me quedé ahí sentado, intentando trazar una estrategia para poder derribarlos. Pero alguien me hizo ver que esa no era la solución. Cuanto más tiempo pasaba delante de mis miedos, más crecían ellos y esa enorme barrera. Mis lágrimas se acumulaban, y hacían de aquello un dique de contención en el que algún día podría morir ahogado por mi propio llanto.


A veces debemos confiar nuestro destino al paso del tiempo, dejar que las heridas cicatricen y ser pacientes. Esperar nuestro momento. La vida nos dará oportunidades, y si, muchas veces las perderemos si todavía no confiamos plenamente en nosotros. Esperaremos.


Pero llegará el día en que nos sintamos fuertes, y ese día, otro tren pasará por delante de nosotros. 
Parará en nuestra estación, se abrirán las puertas, y cargados de fuerza y con nuestros miedos bien cerrados en la maleta, subiremos a él.


Ya está, hemos encontrado la salida. Cuando estábamos sentados delante de nuestro muro, fuimos tan ciegos que apenas vimos el túnel por el que ahora pasa nuestro tren. Se levanta la barrera. Pasamos. Nuestra maleta viene con nosotros. 


Llegaremos a un nuevo destino, y puede que nuestro equipaje se vuelva a abrir, desatando de nuevo todo aquello que tememos. Pero si llega ese momento, ya sabemos que quedarse delante del muro no es la salida. 
Nos daremos la vuelta. Volveremos a caminar por la orilla. Esta vez, siguiendo los pasos que nos marque el dulce paso del tiempo, y esperaremos de nuevo a que el tren nos ayude a cruzar. 
Todo es cuestión se ser pacientes, nuestro momento llegará. 



sábado, 7 de enero de 2012

Cuéntame (2)

¿Sabes qué? Ahora mismo quizás prefiero no saberlo, seguir en esta especie de ignorancia que me tiene con un pie en la gloria y con otro en el desconcierto. Vivir estos pequeños momentos a tu lado como un regalo que en el fondo no merezco, pero que acabo saboreando como quien hace recorrer por sus labios un buen vino.

Si, sigo desconcertado. Estamos a escasos centímetros, pero nos sentimos lejos. La gente nos rodea, nos mira, y nuestros labios son incapaces de acercarse, porque creemos que esos momentos los debemos disfrutar en nuestra intimidad. Pero no es así, nos estamos mintiendo.

La noche se ajetrea, la gente sigue ahí, pero a la vez sólo te veo a ti. Seguimos a muy poca distancia, no podemos hacerlo, pero entonces, nos besamos con la mirada. Y siento el mismo cosquilleo que si te tuviese entre mis brazos. Pero de nuevo, ese cosquilleo vuelve a ser una mentira creada por la puta ilusión que me provocas. 

Me atrapas de nuevo, pero hoy, me planteo si esto nos va a llevar a alguna parte.

El estar juntos no es lo importante, lo que nos demuestra el valor real de las cosas es el estar separados. Y ambos sabemos que los sentimientos no son los mismos cuando cada uno se da la vuelta y emprende de nuevo su camino. 

No necesitamos darnos los buenos días, decirnos un te quiero, o gritarle al mundo que nos echamos de menos, porque en el fondo, no lo sentimos.

Quizá todo haya sido un espejismo, una necesidad mutua de sentirnos bien. Por distintas razones, pero ambos necesitábamos el cariño que nos estamos dando, y nos hemos aprovechado de ello. ¿Seguimos viviendo esta mentira o abrimos los ojos?

Dudo. Mi cabeza es en un enredo, tejido por la más venenosa de las arañas....y es que en el fondo, estamos viviendo una historia que no es real. Dicen que el dolor, se hace más tangible con las palabras, pero yo siento que cada caricia,cada beso, es un puñal que agranda nuestra herida. Me haces daño intentando no destrozarme en pedazos.


Y sabes qué? Ya no hace falta que me cuentes nada, tengo la respuesta a todas mis dudas.
Los dos sabíamos que esto había terminado antes de empezar.





miércoles, 4 de enero de 2012

Cuéntame

Cuéntame como lo haces. Porque sólo tú eres capaz de que mis amaneceres se produzcan de noche y me vaya a dormir cuando el sol empieza a asomar por la ventana.

Sólo tú eres capaz de descolocarme de esta manera.
Una mirada, un beso, y se produce esa extraña sensación en la que no sabes si el tiempo se ha detenido o si las horas pasan volando. Me has vuelto a colapsar. Mezclas sensaciones como quien baraja las cartas en un juego de azar, mientras yo espero a que salga el póker.
Una vez más, lo logras, transformas lo normal en excitante, en pura droga que necesita ser consumida para calmar mi ansiedad.

Pero posees tantos recursos que hasta con los silencios consigues hechizarme, tus silencios me matan de ruido.

Me atrapas porque tu silencio es la antesala de tus dulces palabras. Y lo disfruto, sabiendo que lo romperás en el momento justo, cuando ambos lo necesitemos y volvamos a abrazarnos. Me agarro a ti y tu perfume me atrae nuevamente. Estás llena de imanes, suaves armas que rompen mi armazon. Lo sabes, y juegas con ellos con la destreza que te proporciona el sentirte segura.

Cuéntame como lo haces, porque necesito que esto sea eterno. Pero cuando lo hagas, susúrramelo al oído y envuélveme con tu dulzura hasta que me conviertas en caramelo. Ahora sí, viviré eternamente entre tus labios.