domingo, 29 de enero de 2012

Nuestro eje

Si miráis atrás, veréis que en todos los momentos importantes de vuestra vida hay una cosa en común. Ya sean buenos, malos, o simplemente momentos que por alguna razón se quedaron grabados en tu cabeza, siempre hay una cosa que se repite.

En mi caso, esa constante, ese eje central en mi vida, has sido, eres, y serás tú. Si, tengo la suerte de contar con muchos y buenos amigos y no quiero despreciarlos con esto, pero tú eres especial.
La adolescencia nos unió, y a día de hoy, ese vínculo no hace más que fortalecer. Pasa el tiempo pero a la vez no dejamos que corra, estamos estancados en esa confianza que se creó en su día y que jamás se ha perdido a pesar de la distancia.

Somos capaces de compartir alegrías, pero también de compartir silencios. Nos basta con una mirada o una palabra para saber como nos sentimos. Y hemos compartido tanto, que siempre encontramos la solución.

Tengo la suerte de tenerte, y rezo por no perderte nunca, porque la verdad es que no sé que habría sido de mi vida si tú no hubieses entrado en ella.
Cada abrazo, cada palabra, cada lágrima compartida, me fueron mostrando que en ti había algo especial. Que detrás de aquella chica que siempre tenía una sonrisa en su rostro y que luchaba por ser fuerte, se escondía un corazón frágil.

Un corazón que por desgracia, había sufrido demasiado para ser tan joven, y que necesitaba más que nadie el amor de los demás. La vida ha sido injusta contigo, te ha dado golpes cuando no los merecías, y muchas veces los has sufrido en soledad. Pero ni eso ha podido contigo. Siempre has vencido, ya sea sola o con la ayuda de los que te quieren. Siempre encuentras el modo de salir adelante. Siempre tienes la palabra exacta y el abrazo perfecto. La sonrisa que es capaz de cicatrizar la herida más profunda.

Te valoro y te quiero porque has compartido los momentos más felices de mi vida, pero sobretodo, porque SIEMPRE has estado en los malos. Tus brazos siempre me han recibido, como lo hacen los brazos de un padre o una madre esperando la llegada de su hijo. 
Jamás me has negado tu ayuda, a pesar de todo lo que he hecho mal. Has secado lágrimas, pero también las has evitado. Eso es lo que te hace diferente.

De algún modo, tus rizos son la metáfora de nuestra amistad. Las cosas pueden torcerse, habrá momentos en los que estaremos arriba, y otros en los que estaremos abajo. Iremos dando tumbos como lo hace tu pelo ondulado, pero con la seguridad de que pase lo que pase, la raíz de nuestra amistad es indestructible.



Sólo puedo darte las gracias por todo lo que has hecho por mi, pedirte perdón por todo lo que te he hecho sufrir y prometerte que jamás me vas a perder.

Te prometí una entrada en el blog, pero estas cuatro frases son incapaces de resumir todo lo que hemos vivido y todo lo que te debo.

Eres mi ángel de la guarda, mi refugio, mi bienestar. Lo eres todo. Gracias por ser el eje de mi vida, tu amistad no tiene precio. Sólo se puede pagar viéndote feliz, y eso es por lo que voy a luchar por el resto de mi vida. 

T'estimo Patri!!

Y com diu la canço, recorda que..... 


"TE PROMETO QUE SIEMPRE ESTARÉ AHÍ, CUANDO TU CORAZÓN ESTÉ LLENO DE LAMENTOS Y DESESPERACIÓN. YO TE GUIARÉ. CUANDO NECESITES UN AMIGO, ENCONTRARÁS MIS HUELLAS EN LA ARENA"

3 comentarios:

  1. Oh. Que entrada más bonita. Me ha recordado a una cosa que hicimos en teatro. Cada uno tenía que buscar cuál era su esencia. La esencia era aquello que siempre permanecía con los cambios.

    ResponderEliminar
  2. Exacto! La esencia es aquello que siempre permanece ahí pase lo que pase, y por suerte, esta amistad es la esencia de todo lo que he vivido. Mi vida sería totalmente distinta sin ella.

    ResponderEliminar
  3. no puc parar de llegir-ho, m'encanta!

    ResponderEliminar